Conspiración en la oficina

Oficinas: centros modernos de conspiración

Oficinas: centros modernos de conspiración

Hace poco mi amigo Thor me dijo que el ser humano es conpirador por naturaleza. La afirmación puede ser parte de una conspiración de Thor o del autor del artículo que dijo haber leído. Quizá sea una conspiracón que yo estoy creando. O alguna de escala mayor a quienes interactuamos motivando/escribiendo/leyendo este artículo. La verdad está muy lejos de ser expresada el día de hoy. Pero lo interesante es el asunto de la conspiración en la naturaleza humana. ¿Por qué hay tantas teorías de conspiración? Desde quién mató a Colosio o a JKF o a Lady Di, hasta la conspiración de la oficina. ¿Quiénes son los buenos? ¿Quiénes los malos?

Scientific American dice que los psicólogos de la Universidad de Kent: Michael J. Wood, Karen M. Douglas and Robbie M. Sutton conspiran que una vez que uno cree en una teoría de conpiración es muy fácil creer que otras conspiraciones son posibles. Entonces si crees que el 9/11 fue el efecto de una conspiración diferente a lo que las noticias dicen, implica que es fácil que creas que la casualidad de que una gran cantidad de presidentes mexicanos han sido confirmados masones es parte de una conspiración mayor. ¡Bravo!, pero eso no explica que el ser humano en general sea conspirador por naturaleza. ¿O es conspiración suficiente el pertenecer al grupo que cree que otros conspiran? ¿Qué sucede cuando en vez de creer que alguien más es quien conspira, nosotros somos quienes participamos en el movimiento de las piezas? ¿Podemos argumentar que somos una humanidad de conspiradores? Todo comienza en el tercer escalón de la pirámide de Maslow, diría yo. Maslow dice que una vez cubiertas nuestras necesidades básicas y de seguridad, es decir una vez que sabemos que nuestras necesidades fisiológicas están cubiertas no sólo por hoy sino por los días o meses por venir, nuestra motivación se ve afectada por la necesidad de pertenener a un grupo, esa extraña necesidad de sentir que no estamos sólos. He ahí el punto en que empezamos a conspirar. Al pertenecer a un grupo, dejamos de pertenecer a otros. Esto es cierto aunque pertenezcamos a más de un grupo porque siempre están los otros: los otros grupos, los otros individuos, las otras organizaciones, las otras naciones. Pero, ¿por qué conspirar? ¿Será en el afán de justificar el porqué somos miembros de cierto grupo y no de otro?

Al escuchar el comentario de Thor, mi primer reacción fue tratar de encontrar un ejemplo que hiciera falsa su aserción. Pero en vez de encontrar el ejemplo buscado comencé a pensar en la creación de conspiraciones en la oficina. En el trabajo suele haber un líder o individuo o enemigo con ideas contrarias a las del grupo con el que nos asociamos. Por definición, los pertenecientes a un grupo son los buenos, los que saben qué es lo mejor para la empresa, para el proyecto, para la sociedad o el bien mayor, los otros son contra quienes se debe luchar. No todos los grupos son enemigos entre sí, hay grupos afines a la causa, grupos amigos y grupos que nos son indiferentes. Cada grupo suele tener un nivel de liderazgo (cuyo líder puede variar dependiendo del tema del conflicto, conspiración o situación analizada, discutida, vivida o comentada por el grupo). No es necesario que haya un conflicto grande o una discusión de real valor para que el grupo conspire entre sí. Siempre hay algún plan, opinión o idea que nadie más debe escuchar, siempre hay espías de los otros queriendo inmiscuírse en nuestros asuntos, hay agentes dobles, agentes secretos, traidores y aliados; además de una dósis de victorias, batallas cotidianas, fracasos; todo ello expresado a través de actos de subversión y manipulación, dotados de mensajes subliminales y acciones aparentemente inocentes y desligadas a cualquier conspiración. Los conspiradores suelen tener puntos estratégicos de reunión y formas de comunicación altamente codificadas y cuidadosamente elaboradas, de modo que palabras aparentemente inocentes en un discurso o una discusión informal con los otros puede contener un mensaje de gran valor para los iniciados.

En estos días, mi grupo conspiracional tiene posibilidades de ganar una batalla de estrategia técnica y organizacional que comenzó algunos años atrás. Estamos en las barracas, tratando de desarmar las conspiraciones de los otros y apoyar al grupo de poder afín a nuestra ideología. Sí, yo conspiro que todos conspiramos día a día. Quizá los mismos hermitaños conspiran consigo mismos para mantenerse alerta y entretenidos. ¿Contra quién o con quién estás conspirando hoy?

Adriana Citlali Ramírez

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