Paréntesis: un colombiano en Estados Unidos

–Artículo invitado. Parte de la serie de las perspectivas latinoamericanas iniciado con Paréntesis: La vuelta al mundo según el alebrije y la salamandra.–

La imagen de Colombia en el exterior es una de las más golpeadas. La violencia que ha imperado durante décadas en todos los niveles de la sociedad colombiana se ha convertido en una de las principales sombras del buen nombre de los colombianos en el exterior. Esa violencia, que en un comienzo se asoció con las guerras entre partidos políticos, ha escalado con la corrupción política, las drogas y con hechos de violación de los derechos humanos, causados por los diferentes actores sociales.

No sólo los grupos armados que han sembrado dolor y miseria en el país desde hace años son los responsables de esas violaciones. El Estado ha sido también autor y partícipe de episodios reprochables de violencia que dañan la imagen de las instituciones y afectan la imagen del país. Un hecho que evidencia esta realidad institucional se presentó con el tema de los jóvenes desaparecidos en el municipio de Soacha, considerados subversivos y muertos “en combate”, pero que en realidad, tras el escándalo y las investigaciones se establecieron como falsos positivos. El Ejército como agente directo en estas ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas muestran una realidad inocultable y consecuencia directa de las exigencias de la política de seguridad ciudadana.

Cientos de casos de ejecuciones extrajudiciales verificados cometidos por agentes del Estado, sin contar los también cientos de casos de desapariciones forzadas. ¿Si la Guerrilla son justamente consideradas enemigo público número uno por detener 700 colombianos, un ejército que mata y desaparece, cómo se tiene que considerar? Este hecho revela una situación lamentable que ensombrece de manera grave la imagen del ejército colombiano en el exterior.

Una muestra de cómo estos hechos afectan la imagen del país, es el anuncio del gobierno de los Estados Unidos de vetar a la brigada de la que hacían parte los militares involucrados en los asesinatos de los jóvenes de Soacha. Por otro lado, tan pronto se anunció el triunfo del presidente Obama, se conoció de parte del nuevo gobierno estadounidense la condición de que Colombia debe mejorar en el avance de los derechos humanos, como requisito para obtener el apoyo de Estados Unidos. En otras palabras, el gobierno colombiano deberá mostrar un compromiso aún más fuerte del que ha mostrado hasta ahora para mejorar la situación de los derechos humanos particularmente en homicidios extrajudiciales, participación de paramilitares en la política e impunidad para aquellos que asesinan a líderes sindicalistas.

La sombra gris de esa imagen negativa, por fortuna se disipa un poco con otros hechos destacados, como lo demuestran publicaciones internacionales, apreciaciones sobre el país que reflejan síntomas de avance en aspectos vitales como la economía, el sector social y la seguridad. Un ejemplo es la noticia registrada por la publicación Lonely Planet, la guía de viajes más vendida en el mundo, que catalogó a Colombia como uno de los diez mejores destinos de 2006, con expresiones de “moderno, vibrante y lleno de colombianos amistosos”. Otra publicación de gran prestigio en los Estados Unidos, The New York Times, publicó dos artículos consecutivos titulados “Bogotá ya no es sólo para valientes” y “La ruta del café”, que describieron con fotografías los escenarios respectivos con frases como: “Bogotá, Colombia, la cuarta ciudad más grande de América del Sur, con siete millones de habitantes, es un escenario que vibra con restaurantes, museos de nivel mundial y un encantador barrio colonial”. 

Colombia posee innumerables valores que son fuente de muchas noticias positivas. Es un país favorable para la inversión extranjera debido a su estabilidad en materia económica. Productos como el café y las flores siguen siendo preferidos por los mercados extranjeros. Además, la laboriosidad y los valores de la gente fortalecen la imagen. Y no hay que olvidar que se debe estar atento a las acciones de las fuerzas de una parte del Estado en procura de cumplir con la ley y proteger los derechos humanos. Y la acción individual de los colombianos solitarios en el exterior que con trabajo duro y honesto contribuyen también a mejorar la muy golpeada imagen de Colombia. De esta manera la imagen del país estará cada día en mejores posiciones en el ámbito internacional.

Hans Infante

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