Los días perdidos, las noches olvidadas

© 2013 Adriana Citlali Ramirez La puerta que encierra las noches del olvido

© 2013 Adriana Citlali Ramírez
La puerta que encierra las noches del olvido

Se me perdieron unos días. Los tenía agendados, listos para ser vividos efectivamente, con sus números en su recuadro, con sus horas en perfecto orden, con sus mañanas soleadas y noches claroscuras. Ahí estaban frente a mí. Era domingo 21 de abril del 2013. Yo regresaba con Bo de nuestro viaje a Gran Canaria. El vuelo estaba lleno. Bo y yo estábamos somnolientos. Era cerca de la media noche cuando aterrizamos en Londres, después de siete horas de no poder dormir gracias a un par de niños que no dejaron de gritar –quizá culpa de su padre que no dejó de darles dulces–… Recuerdo haber aterrizado en Londres, con todos los planes para los días que estaban a punto de comenzar –entre ellos, el plan agendado de escribir al día siguiente un nuevo artículo para mis cinco lectores–. El lunes 22 de abril parece no haber llegado y, sin embargo, se ha ido ya. ¡Los días siguientes se esfumaron también! ¿Qué fue de ellos? ¿Cómo fueron vividos?

Cuando abrí los ojos en mi primer lapsus de consciencia, me encontraba de nuevo en Trondheim, eran las 6 de la mañana del domingo 5 de Mayo y el intenso sol me despertaba antes de lo previsto por mi despertador y mi cansancio. Supongo que viví los días anteriores, la semana anterior y la que vino antes de esa. No sé exactamente cómo. Tengo un efímero y espumeante recuerdo de haber lidiado con un sin fin de correos electrónicos en el trabajo, hay una imagen nublada de juntas interminables, hay noches atrapadas tras una puerta que no puedo accesar, y una canción que no puedo recordar. Las imágenes parecen sueños más que realidad. Quizá sueños inventando los días que se me escaparon como los recuerdos al amnésico.

©2013 Adriana Citlali Ramirez Juego de niños.

©2013 Adriana Citlali Ramirez
Juego de niños.

La realidad de los últimos días parece ser etérea. Me veo obligada a vivir creyendo que esos días fueron vividos normalmente, con cierta cotidianeidad, cual juego de niños en el que el pasado nace por generación espontánea y no tiene que vivirse para existir.

Buenas noches. Espero despertar en la mañana del lunes 6 de Mayo, 2013. Si es así, les contaré algo sobre el funeral de Maggie Thatcher o el libro On Writing de Stephen King.

Adriana

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