La semana del crimen

Primavera en el norte

Primavera en el norte
©2013 Adriana Citlali Ramírez

En Noruega, la tradición dicta que en Semana Santa, la gente tome vacaciones para ir a esquiar y leer una novela de crimen. Los noruegos casi casi nacen con esquis, por lo que esa parte de sus costumbres me parece del todo normal. El hecho de que la gente lea novelas de crimen como parte de la tradición en dicha semana del año, me pareció irónico por un tiempo. Es una tradición muy arraigada, uno es bombardeado de opciones de novelas de crimen en los periódicos, la radio, la televisión, el centro comercial, etc. En la oficina, se discuten los mejores autores del arte de imaginar y narrar crímenes en perfecta (o atrayentemente imperfecta) prosa. Una compañera del trabajo lee cada Semana Santa una novela de Agatha Christie –aunque sea por segunda o enésima vez–. He preguntado a varios noruegos, fieles a la tradición, el por qué de tan extraña costumbre. ¿Por qué la novela de crimen en Semana Santa? ¿Qué tiene que ver con el sacrificio personal, el arrepentimiento de los pecadores o, cuando menos, con el conejo de Pascua y los huevos multicolores? La mayoría de las respuestas han sido bastante malas.

Este año finalmente encontré a alguien que pudo encontrarle sentido a la tradición y reconciliarla con su pasado espiritual. Mi amigo Khok me dijo que él no sabe el verdadero origen de la tradición, pero desde su punto de vista tiene todo el sentido del mundo. La muerte de Cristo es el mayor crimen de la historia. El crimen es conocido por creyentes y no creyentes por igual. Khok también me hizo ver que en Semana Santa deberíamos de recordar a Judas. Darle su lugar. Sin Judas no habría una buena historia. Él es el antagonista quien traiciona al héroe, hecho que lo hace el segundo personaje más importante de esta historia de crimen. Piénsenlo, sin Judas la historia cambia totalmente. El crimen ocurrió hace más de 2000 años, si creemos en el conteo del calendario romano, y se sigue contando, se sigue leyendo, se sigue conmemorando. ¿Qué mejor manera de recordarlo que leyendo novelas de crímenes menores?

La foto la tomé en las montañas entre Stugudal, Noruega, y Suecia. Muestra las pistas para esquis en la nieve en uno de los muchos días soleados de la primavera del 2013.

Adriana

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