Caminos sinuosos y atajos

Últimamente he estado trabajando con  nueva tecnología en exploración sísmica. No se preocupen, no los voy a aburrir con detalles muy técnicos –al menos, hoy no–.

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Resulta que la “nueva” tecnología es una idea muy vieja, algo común en el desarrollo científico. La idea es vieja, la tecnología es en parte vieja, en parte nueva.  En la industria, a este tipo de situaciones las llamamos de “rejuvenecido interés”. La parte nueva de la tecnología está en la ingeniería utilizada para realizar los experimentos y hacer mediciones sísmicas. Es nueva tecnología, mejor que la que ya era común y conocida. La parte “rejuvenecida” está en los algoritmos que utilizamos para procesar las mediciones y obtener información acerca del subsuelo, de las capas de la tierra, de las formaciones subterráneas que no podemos ver con los ojos desde la superficie, de las posibles acumulaciones de hidrocarburos en dichas formaciones geológicas.

Resulta que los algoritmos, las herramientas matemáticas para procesar las “nuevas” mediciones, han sido desarrollados, reinventados, redetallados muchas veces a lo largo de los años. Hace 40-50 años, estas herramientas, o algoritmos, eran utilizadas rigurosamente por los Geofísicos de la época. La razón es que dichas herramientas o procesos matemáticos eran requisitos teóricos para poder extraer significado útil de las mediciones en pasos subsecuentes del análisis de mediciones. Pero conforme se desarrollaron experimentos más complejos, con mayor extensión, con mediciones más exactas, estas herramientas y sus análogos más modernos fueron relegados al olvido casi absoluto. Siempre hubo un par de rebeldes tratando de mantener y promover las enseñanzas de antaño, dando pláticas y conferencias (categorizadas como obsoletas por el nuevo status quo). Mi profesor del Doctorado es uno de ellos. Hay muchas razones por las que las hoy rejuvenecidas herramientas fueron olvidadas temporalmente, además del incremento en complejidad de los datos, hubo más ruido en ciertas mediciones y en la comunidad científica. Ruido que decía que esas ideas eran viejas e innecesarias, ruido que se engalanaba con sofisticadas maneras de analizar los datos, ruido que “demostraba” que los tiempos modernos podían vivir bien (quizá incluso mejor) saltándose un requisito o dos, o tres, etc. Lo interesante de la historia es que hoy la industria parece haber descubierto por primera vez lo que hace 40 y tantos años se sabía a la perfección. Hay quienes incluso piensan que las ideas no son rejuvenecidas, sino modernas y super contemporáneas, finalmente las conferencias de los rebeldes han dejado de ser llamadas obsoletas. Los rebeldes hoy son héroes, anticipados a su época, buscados por nuevas almas en busca de iluminación.

Ha habido tantos desarrollos en el inter, que hoy nos damos cuenta que por haber olvidado las viejas enseñanzas, por muchos años, los científicos de la industria tuvimos que inventar complejas soluciones a problemas casi imaginarios; problemas provocados por el hecho de haber ignorado ese par de requisitos, por haber menospreciado las viejas prácticas, por haber creído que nuestras nuevas ideas eran tan buenas que no necesitaban seguir todos los pasos. Es como hacer un pastel y no ponerle aceite o mantequilla al refractario antes de hornearlo. Va a haber pastel, pero va a ser difícil separalo del refractario, quizá algunas partes resulten un poco quemadas, etc. Va a ser difícil presentarlo en condiciones perfectas, quizá tengamos que ingeniar una cubierta de betún extra moderno que ayude a disimular los pedazos de pastel que se quedaron pegados en el refractario. Quizá inventemos un nuevo líquido que le podamos agregar al pastel, luego de hornearlo, para separarlo del refractario sin destruirlo, etc. Va a haber mucho trabajo y diversión hasta que alguien redescubra lo que las abuelas hacían: engrasar el refractario y rociarlo con un poco de harina antes de verter la mezcla en dicho refractario y hornear.

Por supuesto que estoy exagerando un poco la historia, aunque es cierto que día a día me enfrento a recordar a mis colegas lo viejas y bien estudiadas que las nuevas ideas realmente son. No todo ha sido un desperdicio, ha habido muchos avances, muchos de los cuáles tienen nuevos y/o mejores usos ahora que los requisitos matemáticos se satisfacen… Pero me pregunto cuántas situaciones semejantes habrá en otras profesiones o en la vida diaria. ¿Cuántos rebeldes estarán siendo hoy ignorados? ¿Cuántas viejas enseñanzas redescubrimos día a día?

___Por cierto, la foto de las bailarinas de Can Can fue tomada en una de las fiestas durante las últimas conferencias de la Sociedad de Exploración Geofísica en Las Vegas. Sí, los científicos también nos divertimos.

Saludos,
Adriana

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