Paréntesis: Regresa el PRI en México

Como dijo mi amiga Petaluma: lo que molesta no es que haya ganado Peña Nieto sino cómo ganó, lo cuestionable de la elección. Hoy comienza el nuevo gobierno, hoy termina el sexenio de Felipe Calderón.

La cuenta de muertos del sexenio de Calderón es bastante lamentable. Dependiendo de la fuente, los números son entre 30,000 (según nota de hoy de El Universal) a más de 150,000 muertos. El Departamento de Defensa norteamericano dio la cifra de 150,000 en Marzo de éste año. Hoy, el semanario Zeta está dando la cifra de 83,000 muertos y el gobierno de Calderón reconoce 64,786 muertes relacionadas con la lucha contra el narcotráfico, de acuerdo con Aristegui noticias. México es un país con 112 millones 336 mil 538 habitantes en México, de acuerdo con el censo del 2010. Si consideramos un número de cerca de 70,000 muertos, la cifra no es muy alta en comparación con la población total del país, pero la cifra es alta en comparación con los números antes del sexenio de Calderón. También es alta, si tomamos en cuenta el hecho de que las muertes están relativamente más concentradas en el norte del país. En fin, creo que estoy perdiendo la secuencia de ideas que quería escribir, por lo que no seguiré dándole vueltas a este aspecto de la realidad de nuestro país. Lo que en realidad quería expresar es que el último sexenio ha cambiado la realidad de muchos ciudadanos, ha alterado negativamente la imagen de nuestro país en el extranjero, ha generado miedo en la población, ha provocado enojo, frustración, dolor. Me da gusto que acabe dicho sexenio.

Se que el hecho de que el sexenio se acabe, no acaba con los problemas pero sí con la estrategia (o falta de) que se utilizó en los últimos años. Ignoro si Peña ya tiene una estrategia mejor para promover la paz en el país, ¡pero necesita una estrategia! En mi opinión, el regreso del PRI al poder no es el cambio que necesita el país, no si el regreso viene con un regreso al obscurantismo político que vivió México por 70 años. Aún resuena la voz de Vargas Llosa expresando que en México se vivió la dictadura perfecta con el PRI… cada seis años había elecciones, cada seis años había un circo democrático para el pueblo, cada seis años el presidente señalaba a su sucesor (¿recuerdan el dedazo?), cada nuevo presidente rendía culto al anterior, más de un presidente gobernó por más de seis años (¿recuerdan la historia de Calles y el poder detrás del trono?). En fin, me preocupa ver a Salinas, a Montiel, deambular al lado de nuestro nuevo presidente, quien haya ganado transparentemente o no, hoy es el Presidente de nuestro país –reconocido como tal por los poderes del mundo–. Me preocupa mucho más, que el nuevo presidente le deba tanto a los poderes fácticos, a Televisa en particular. Hoy podría ser un día de esperanza, de cambio real, de transición positiva, no lo es del todo. Es un día de cambio, pero también de reflexión, de incertidumbre. La esperanza me la dan los jóvenes, los estudiantes mexicanos expresándose en el mundo entero, no solo en México. Tengo esperanza en una ciudadanía despierta, dispuesta a cuestionar, a exigir de sus gobernantes. A exigir no dinero sucio, no limosnas, sino ejercicio efectivo y constitucional del poder, lucha contra la pobreza, contra el analfabetismo, contra la televisión basura, contra quienes abusan de su poder o de la ignorancia de otros, contra el conformismo.

El nuevo sexenio parece no haber empezado con el pie derecho. De acuerdo con los diarios, hubo algo de caos afuera de San Lázaro. Hay muchos videos en youtube mostrando lo ocurrido, este es uno de ellos: video. Leo con tristeza, en Proceso, que el enfrentamiento entre las fuerzas del orden y los manifestantes ya afectó a una persona. Cito la nota de Jenaro Villamil, refiriéndose a el excoordinador de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Monreal:

Desde la tribuna, con un tono de voz elevado, fustigó:

“Carlos Valdivia es el primer asesinato político, recientemente muerto, hace unos minutos por soldados con una bala de goma y gases lacrimógenos, ¿se sienten contentos? Sigan gritando y sigan riéndose”.

La fuerza del Estado que ayer se usó para masacrar a los jóvenes –añadió– hoy se está usando para reprimirlo.

Una búsqueda rápida en internet, me dice que Carlos Valdivia, un joven oaxaqueño, no falleció pero está gravemente herido.  Es difícil juzgar lo sucedido. Las fuerzas del orden hacen su trabajo, tienen un mandato. Los protestantes levantan la voz de un pueblo que se sabe no escuchado… Es triste que el país llegue a estos niveles. Que no haya posibilidad real de un diálogo. Que los gobernantes no respondan a la ciudadanía. Que la ciudadanía no tenga voz, como debería tenerla en una democracia. ¿Quién en México cree realmente que un diputado trabaja para los ciudadanos que representa? Es hora de despertar. De recordar lo que Germán Dehesa nos recordaba día a día: los diputados, senadores, presidentes municipales, gobernadores, etc. son empleados de los ciudadanos, de el pueblo. Los impuestos pagan sus sueldos. Tenemos que evolucionar a un gobierno que responda a su pueblo, no a sus agendas personales.

Hoy primero de diciembre, tengo la esperanza de una ciudadanía mexicana despierta, levantando la voz. Una ciudadanía que pida cuentas a sus gobernantes. Una ciudadanía que evolucione a no creer todo lo que le dice la televisión. Una ciudadanía activa y educada. Como se dice en México, la esperanza muere al último, y en mí aún no ha muerto.

Adriana

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