Festejando a Carlos Fuentes y a Kurt Vonnegut

Carlos Fuentes nació en el onceavo día, del onceavo mes, del año 1928. En el mes que está empezando, cumpliría 84 años. La vida se lo llevó mucho antes de lo que a sus lectores nos hubiera gustado. Carlos Fuentes comparte cumpleaños con otro de mis escritores favoritos: Kurt Vonnegut. En unos días más, Kurt cumpliría 90 años.

Carlos Fuentes es aún el crítico de la política mexicana, de sus excesos. Es la voz que critica no sólo a un partido, sino a una nación. Su mensaje, a veces, nos sonaba repetitivo. Quizá lo era. Quizá aún lo es –cuando lo releemos–. Pero las repeticiones parecen ser absolutamente necesarias para el país donde el fin de cada sexenio inyecta a la nación con una dósis de olvido, a veces dos. En su cumpleaños, lo recordaré con un minuto de recuerdos de la realidad y los contrastes de nuestro México, y con 10 minutos de recuerdos de sus imágenes menos efímeras. Me detendré al escuchar un murmullo que grita “viajera, has llegado a la región más transparente del aire”, cerraré los ojos y observaré las calles plateadas de la Gran Tenochtitlan que brillan con la luz de la luna cual espejo enterrado entre pirámides e ídolos. En un resplandor de luz la ciudad se concentrará en las pupilas de un gato negro que observa los papeles guardados en un baúl, en Donceles 815. Al parpadear el gato, me rodeará la obscuridad y “no habrá ni luz, ni calor, ni vida… Habrá solo la unidad total, olvidada, sin nombre y sin hombre que la nombre: fundidos espacio y tiempo, materia y energía…”

Kurt Vonnegut es aún el crítico de la sociedad moderna. El gran crítico con un buen sentido del humor, aunque éste último es un poco obscuro. Kurt Vonnegut es quien me hace recordar el exagerado poder de la bomba atómica, lo absurdo de la guerra, el control manipulativo de la televisión, lo fácil que es crear una nueva religión y la belleza de una cuna de gato. Él es quien murmura tras mis oídos hasta que mis ojos dejan de ver normalidad en la sociedad en que vivimos, me hace juzgar la validez del libre albedrío y reír ante el caos en que estamos inmersos. Vonnegut logró convertirme en fan de Kilgore Trout, el gran escritor inexistente de ciencia ficción -–una dósis más de ironía para sobrevivir nuestros “tiempos modernos”–. En el aniversario de su natalicio, lo recordaré con una sonrisa y diez percepciones críticas. La sonrisa será dedicada a Bokonon. De acuerdo con Vonnegut, entre los Bokononistas hay un gran chiste, y el chiste es darle forzosamente un significado a lo que es esencialmente un caos.

¡Feliz cumpleaños Carlos!

¡Feliz cumpleaños Kurt!

Anuncios