Cuando sé exactamente a donde voy, me aburro

Hoy quiero olvidar por un momento el tema de México, la política y las elecciones. Hay mucho que decir al respecto, y también muchas personas diciéndolo. Hoy quiero escribir sobre un tema más literario y compartir con ustedes una historia y un microrelato.

“Ojos nuevos”
Pintura en óleo y acrílico

En el 2001, tuve la oportunidad de asistir a un taller de microrelatos y escritura impartido por Luisa Valenzuela en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. En esa época, yo era estudiante de física y tomaba algunas clases de la carrera de Lenguas Españolas por gusto… ¿Por qué les cuento esto? Porque hoy encontré mis notas de ese taller y volví a ser la alumna del taller de Luisa Valenzuela, la alumna que aspira a ser escritora.

Entre las muchas cosas que Luisa dijo, y que yo escribí en mis notas, me llamaron la atención los siguientes mensajes:
1.- Escribir es producir significado, olvidarse como sujeto, desprenderse de toda conciencia, de todo juicio.
2.- Toda escritura es una forma de lectura. A veces sirve escribir sin pensar, luego leer y subrayar.
3.- Nunca se puede hacer una lectura por segunda vez, siempre cambia; por eso hay que ser piadosos con nuestra propia escritura.
4.- Cuento es esfericidad que se puede sostener en la palma de la mano, un universo autocontenido.
5.- Si no trazas caminos, el personaje traza su propio camino. “Cuando sé exactamente a donde voy, me aburro.”
6.- Escribir un microrelato es decir más de lo que aparentemente se dice, es jugar con el lenguaje. Es mirar de frente al lenguaje y explorarlo.
7.- El lenguaje nunca es inocente.
8.- No hay terror de hoja en blanco, sino de alma en negro.

Releyendo esas notas, he vuelto a vivir esos momentos pero con ojos ‘nuevos’, ojos llenos de experiencias que no había vivido cuando tomé ese taller. Es interesante cómo unas palabras plasmadas en papel pueden cargar tantos recuerdos, tantas ideas; cómo tus propias palabras, escritas en el pasado, pueden transportarte a otro tiempo y permitirte una nueva lectura de lo que te impulsó a escribir originalmente. Por eso me gusta la literatura, porque está hecha a base de palabras. Y las palabras son poderosas, son abstracciones que resuenan en la mente cual si fueran reales y se transforman sin cambiar de forma. Bien dijo Luisa: “Lo que se escribe con la pluma, debe ser leído con los cinco sentidos”.

En fin, como se puede deducir de las palabras que acabo de escribir, Luisa me impactó bastante, no solo por sus escritos sino por sus enseñanzas. En esos días, Luisa estaba causando un gran impacto en el mundo con sus microrelatos. El mundo estaba acostumbrado a leer y escuchar sobre cuentos y cuentos cortos desde la época de Poe, pero los microrelatos eran algo totalmente contemporáneo. En el taller nos invitó a escribir nuestro propio microrelato. Al final del ejercicio tuve la oportunidad de leerle el que yo escribí y recibí, metafóricamente, su “palmada en la espalda”. Luisa opinó que mi escrito merecía entrar en la categoría del microrelato. Este es uno de esos recuerdos y momentos que significan mucho en la vida de una de las partes involucradas, y seguramente significan poco o nada en la vida de la otra parte. Yo fui la parte que se vio afectada, la parte que guardó ese momento para siempre, la parte motivada por la experiencia. Hoy quiero agradecer a Luisa por ser una inspiración.

Dicho microrelato lo escribí ese día (16 de octubre, 2001) en una hoja que doblé junto con mis notas del taller y que permaneció guardada por muchos años. Nunca tuvo nombre. Para ser fiel al recuerdo y a la experiencia de encontrarlo y leerlo (con ojos ‘nuevos’) tal como fue escrito, lo comparto sin cambio alguno:

Estoy preocupada y no sé por qué. Es como la casa de aquel sueño, dividiendo posibilidades. Yo entro por gusto y añoro la contraparte al cerrar la puerta. Camino; estoy afuera divagando en las posibilidades del techo. Me siento contrariada, recuerdo haber entrado y ahora estoy afuera. Al cerrar la puerta, abrí la casa… Tal vez nunca entré. O quizá el exterior es la casa.
La ansiedad llega. El limbo me contiene. Pienso que domino.

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