El alebrije, la desintoxicación, la novela flash y la salamandra

Buenas noches -o días- queridos lectores. Debo confesar que no estoy nada orgullosa de no haber escrito en las últimas dos semanas. Podría dar una larga lista con excusas y razones, pero no lo voy a hacer. En vez de ello, voy a comentarles algunas cosas que sucedieron, o me llamaron la atención, en los días del silencio de éste blog. En otras palabras, y como trata de advertir el título, va a haber de todo un poco.

La semana pasada estuve en un retiro de escritores de Arvon, el tema del retiro era yoga. Por lo que un par de veces al día, teníamos una sesión de yoga. El propósito del resto del tiempo era escribir (mayor parte de ese tiempo), comer comida deliciosa, ayudar a cocinar (una sola comida), platicar con los demás escritores, dar paseos por las colinas verdes y el río cerca de Sheepwash, compartir algo de lo escrito en esos días… Creo que fue todo un éxito. Podría decir que la organización fue excelente, el lugar precioso e histórico, que los escritores y su buena compañía lograron que el retiro cumpliera sus objetivos. Es muy posible que esos aspectos hayan jugado un papel importante en alcanzar dichos objetivos, pero debo ser sincera y decir que el hecho de que llovió casi todos los días, no tuvimos acceso a teléfono, la señal del celular era nula -al menos de que fuéramos por una larga caminata en busca de una barra de señal en el celular- y, especialmente, no hubo internet fue lo que nos hizo sentarnos y trabajar (escribir) sin distracciones.

Recuerdo que cuando nos informaron de la falta de acceso a la civilización, me sentí un tanto mal. Pero al término de la semana, me di cuenta de que no extrañé internet, no me preocupó si alguien me escribió un mensaje sumamente importante, no me angustió el no saber si Facebook cambió sus reglas de privacidad, o si alguien escribió un mensaje sobre la deliciosa comida que estaba a punto de comer o sobre algún viaje fantástico o imaginario. Al término de la semana, las 15 personas en éste retiro de desintoxicación con yoga para escritores coincidimos en que no extrañamos ni necesitamos ese contacto cotidiano digital. Estábamos contentos de regresar a la civilización, pero no ansiosos. Sinceramente recomiendo un retiro de desintoxicación a mis lectores, aunque eso implique que, en esos días, no leerán las urgentemente importantes entradas de éste humilde blog.

En la semana de la desintoxicación, también terminé de editar mi libro sobre las historias de Fae y Ptitsa, que finalmente tiene título: “Cuando la obscuridad se prende”. El libro será publicado electrónicamente el 1o de Mayo, 2012 -inicialmente sólo para Kindle. Por unos días estuve preocupada por encontrarle un género a mi escrito. Primero pensé en llamarlo una novela escrita en prosa poética, pero no es una novela en el sentido estricto -ni no muy estricto- del término, después pensé en novela corta -tampoco lo es-, etc. Finalmente decidí que si no encuentras una caja para colocar tu nuevo libro, entonces puedes inventar una caja de su tamaño. Mi libro es una novela flash. Quizá en otra entrada les cuente exactamente por qué es una novela flash y no una novela que deslumbra o una novela iluminada, o una no-novela… Por lo pronto, estoy contenta con el género que define la caja donde cabe mi libro de manera perfecta.

Finalmente, quiero contarles que acabo de mudarme a Noruega. Hoy será la primer noche de mi nueva vida en Trondheim. Me despido, desintoxicadamente: ¡Hasta pronto!

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