Cuando la inspiración se tarda

©2012 Adriana Citlali Ramírez

"Mi ciudad en blanco y negro"

A veces ese ente amorfo, esa musa o inspiración decide darse a desear y tardarse en aparecer frente a quien más la desea. En esas ocasiones, lo más sencillo, y lo menos recomendable, es procrastinar. Aplazar el inicio, o la continuación, esperar a que la inspiración haga el trabajo. Hoy es uno de esos días para mí. Pero mi consciencia no me permitió dormir sin hacer cuando menos el intento de escribir una entrada decente en mi blog. Si el blog ha de ser testigo de mi esfuerzo por retomar una rutina de escritura, entonces el blog debe tener entradas nuevas regularmente…

¿Por qué será tan difícil formar hábitos actualmente? ¿Culpa de la edad?, ¿de internet? Afortunadamente no tengo una televisión, por lo que no puedo desconectar mi cerebro por horas frente a ella. Pero tengo acceso a internet la mayor parte del tiempo. No sé ustedes, pero yo he llegado a pensar que parte de mi alta “capacidad” actual para distraerme fácilmente viene de mi uso cotidiano de internet. Todo parece ser conciso en internet. Los mensajes, la comunicación con conocidos -y desconocidos- es cada vez más escasa de palabras (y a veces de contenido). Después de que uno decide leer o ver algo en cierta página, es muy fácil cambiar de opinión -darle click a algún otro link, abrir otra ventana, etc. Facilidad de distracción y concentración a corto plazo son “habilidades” fácilmente desarrolladas en compañía de una computadora. La hoja en blanco -terror común del escritor en espera de inspiración- suele parecer menos terrible cuando uno le da click al ícono que nos lleva a la web. ¡El único problema es que ése click no siempre ayuda a ponerle un poco de símbolos negros a la hoja albina!

En fin, les cuento que ésta semana estoy trabajando en la portada y la edición de mi libro. El título me está dando un par de dolores de cabeza. Cuando comencé a escribir las historias de Fae, no estaba pensando en un libro. Estaba simplemente escribiendo historias relacionadas con el personaje que estuve creando por años. Pero las historias comenzaron a tener vida propia, Ptitsa nació casi casi por generación espontánea, y comenzó a tener sus propias historias que se entrelazaban con las de Fae. Cuando la historia llegó a su fin (~2003), no eran relatos ni historias independientes, tenían ritmo, unión, secuencia, pero no título. Por mucho tiempo las llamé simplemente “las historias de Fae”, el cuál no es un buen título porque no dice suficiente, no es interesante por sí mismo. Por el momento estoy considerando algo entre “Claroscuro”, “Los detalles del día” o “La puerta caoba”. Ninguno es el título definitivo, pero es trabajo en progreso.

A falta de inspiración, decidí procesar algunas de las fotos que tomé en mi último viaje a la Ciudad de México. Entre un par de fotos buenas, me encontré con muchas malas y bastantes regulares… La foto que hoy comparto, debo confesar, estuve a punto de borrarla. A colores no es más que una mala foto. Pero como no todo lo que brilla es oro, no todo lo que no brilla no puede brillar. Creo que en blanco y negro la foto tiene una historia que contar. ¿Ustedes qué creen?

Hasta pronto…

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