Paréntesis del día de la mujer: Tacones con diamantes

©2011 Adriana Citlali Ramírez

De Tacones... ©2011 Adriana Citlali Ramírez

Hoy es el día internacional de la mujer, por lo que creo conveniente continuar la discusión de mi entrada anterior sobre la mujer profesional en la actualidad.

Mucho se habla de la existencia de un techo transparente, de un límite a las expectativas viables de una minoría -la cuál puede ser de género, como en el caso de la mujer- en el mundo profesional. Sin embargo, enfocarse en el límite -real o ficticio- es la actitud equivocada y puede ser una de las razones por las que muchas personas se quedan cerca del piso… Es cierto que la idea del techo no es del todo ficticia, que ha detenido el crecimiento de ciertas personas -pero no de todas- y que, de no existir, el mundo profesional sería más justo. Pero la justicia es un ideal, no una realidad en éste mundo. ¿Qué podemos hacer? ¿Frustrarnos? ¿Llorar? ¿Ignorarlo? ¿Seguir adelante?

Yo elijo la opción de seguir adelante. De enfocarse en el significado personal de éxito y encontrar dicho éxito. Quizá, para más de una persona, el ideal de éxito profesional/personal no se vea afectado por el límite transparente representado por el famoso techo de cristal. Sin embargo, muchas metas se ven afectadas por el piso pegajoso, como diría Mrs. Monneypenny en una sección del libro Sharpen Your Heels (Afila tus tacones). Es fácil dejar atrás objetivos, sentirse a gusto con los éxitos alcanzados, dejar de soñar, culpar a razones externas, no querer esforzarnos, procrastinar, etc. Es fácil, y creo que muchas personas lo hemos hecho en más de una ocasión o con más de uno de nuestros sueños y objetivos. Es fácil dejar que el piso se vuelva pegajoso. En física se diría que es más fácil mantener la inercia y conservar el estado de reposo o de movimiento uniforme, constante, invariante, monótono y, quizá, aburrido. En el día de la mujer, yo propongo que nos enfoquemos en no caminar sobre agentes adherentes, definir nuestro significado actual y personal de éxito, y afilar bien nuestros tacones por si necesitamos abrirnos paso frente a algún techo de material semisólido transparente… Quizá deberíamos ponerle un par de diamantes puntiagudos a nuestros tacones.

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